domingo 25 de abril de 2010

Verdad y Reconciliación siguen desaparecidas en Santa

Escrito por: Lic Liliana Villanueva López, Prof. Historia y geografía.
Para un padre o una madre, la peor pesadilla es saber de súbito que ha perdido a uno o algunos de sus hijos ¿Cómo será entonces la misma situación pero considerando que además de la pérdida no quedó resto alguno porque simplemente desaparecieron? Hace 18 años aconteció algo semejante en el populoso distrito de Santa, que marcó por siempre a hacendosas familias, pero también porque no decirlo a toda una sociedad.
Familias como los Noriega, los Barrientos y los Tarazona, no solo perdieron seres queridos al estilo más siniestro y salvaje desde el propio Estado, su experiencia es insondablemente dolorosa hasta ahora, comparen a la propia Virgen María, según el relato bíblico, tuvo el consuelo de llorar la muerte de su hijo en una cruz pero tras su muerte pudo darle honrosa sepultura conforme a la tradición, en Santa no se pudo hacer esto último.
¿Por qué muchas veces el hecho de exigir justicia en un país que se autodenomina democrático se convierte en una causa casi en solitario? Apelar por el “caso Santa” se ha convertido para los familiares perjudicados en todo un calvario porque jamás imaginaron constatar que los funcionarios públicos tuvieran el mismo concepto de los derechos humanos que el Cardenal Cipriani.
Este 2 de mayo se conmemora un año más de la desaparición física de 9 campesinos en Santa a manos del grupo paramilitar Colina por orden del terrorismo de Estado Fujimorista, sus adalides siguen apuntando y gatillando diariamente a la verdad y reconciliación, prueba de ello es la delirante y cerrada sinrazón que esgrimen en el diario “La Razón”.
La verdad y reconciliación esta pendiente en Santa, aún cuando sus autoridades locales y pobladores se esfuercen por ignorar lo sucedido, no obstante son conscientes de su magnitud y no podrán sencillamente olvidarlo, el problema es que no disciernen que con la indiferencia no han resuelto algo, por el contrario, es la actitud que el fujimorismo desea. A la fecha, de todo lo que se conoce del caso, es lamentable el cerco de impunidad – con la fétida amenaza de un eventual indulto - que aún se levanta en los autores intelectuales y materiales, peor aún porque la sola presencia de lo que se erige ahora como Fuerza 2011 que representa la diabólica persistencia de mantener 9 como desaparecidos incluyendo a la verdad y reconciliación mismas. Fuerza 2011 es el escuadrón fujimorista que insulta a 28 millones de peruanos, además de convertirnos en vergüenza internacional.
El “caso Santa” es aunque con sus peculiaridades un caso como muchos en nuestro país que abrió heridas y aún rezuma en carne viva una sed de justicia.

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